La diversificación es una estrategia clave para reducir el riesgo en inversiones. Consiste en distribuir tu dinero en distintos activos, sectores o mercados para minimizar pérdidas en caso de que uno de ellos tenga un mal desempeño. Un portafolio bien diversificado puede incluir acciones de diferentes industrias, bonos, ETFs y hasta criptomonedas. También se recomienda diversificar geográficamente invirtiendo en mercados internacionales. La clave es no poner "todos los huevos en una sola canasta". Con una buena diversificación, puedes proteger tu capital y mejorar la estabilidad de tus rendimientos a lo largo del tiempo.